SENTIDO DE LA VISTA

Los ojos convierten energía en el espectro visible en potenciales de acción en el nervio óptico. Las imágenes de objetos en el ambiente se enfocan en la retina. Los rayos de luz que llegan a la retina generan potenciales en los bastones y conos. Los impulsos que se inician en la retina son conducidos hacia la corteza cerebral, donde producen la sensación de visión.

Los rayos de luz se desvían cuando pasan desde un medio de una densidad hacia un medio de una densidad diferente, excepto cuando llegan perpendiculares a la interfaz. El desvío de rayos de luz se llama refracción, y es el mecanismo que permite enfocar una imagen exacta sobre la retina. Rayos de luz paralelos que llegan a un lente biconvexo son refractados hacia un punto detrás del lente.

En el ojo, la luz en realidad se refracta en la superficie anterior de la córnea y en las superficies anterior y posterior del cristalino. El proceso de refracción puede representarse en un diagrama al dibujar los rayos de luz como si toda la refracción ocurriera en la superficie anterior de la córnea. La imagen en la retina está invertida. Las conexiones de los receptores de la retina son tales que desde el nacimiento cualquier imagen invertida sobre la retina se ve en la posición correcta y se proyecta hacia el campo visual en el lado opuesto al área de la retina estimulada; esta percepción es innata y está presente en los lactantes.


DEFECTOS COMUNES DEL MECANISMO DE FORMACIÓN DE IMAGEN

  • En la miopía, el diámetro anteroposterior del globo ocular es demasiado largo. La forma del ojo parece estar determinada en parte por la refracción presentada a él. En los adultos jóvenes, el trabajo extenso involucrado en actividades como estudiar, acelera la aparición de miopía. Este defecto puede corregirse con anteojos con lentes bicóncavos, que hacen que los rayos de luz paralelos diverjan un poco antes de llegar al ojo.
  • El astigmatismo es un padecimiento común en el cual la curvatura de la córnea no es uniforme. Cuando la curvatura en un meridiano es diferente de la que hay en otros, los rayos de luz en ese meridiano son refractados hacia un foco distinto, de modo que parte de la imagen retiniana es borrosa. El astigmatismo, por lo general, puede corregirse con lentes cilíndricos colocados de tal manera que igualan la refracción en todos los meridianos.
  • El estrabismo es una alineación inadecuada de los ojos, con frecuencia se debe a problemas con los músculos oculares; es uno de los problemas oculares más comunes en niños; afecta a alrededor de 4% de los menores de seis años. Se caracteriza por giro hacia adentro, afuera, arriba o abajo, de uno o ambos ojos. El estrabismo también suele denominarse “bizquera”. Ocurre cuando las imágenes visuales no caen sobre puntos retinianos correspondientes. Cuando las imágenes visuales caen de manera crónica en puntos que no corresponden en las dos retinas en niños de corta edad, una es suprimida (escotoma de supresión).



CAUSAS NEUROLÓGICAS DE VISIÓN REDUCIDA

Algunos factores anatómicos y fisiológicos constituyen un requisito para poder interpretar las lesiones neurológicas que afectan la visión. Los estímulos visuales que entran en el ojo atraviesan las capas interiores de la retina para llegar a la capa más exterior (posterior), que contiene dos clases de células fotorreceptoras: los conos, con forma de matraces, y los bastoncillos, más delgados. Los fotorreceptores descansan sobre una capa única de células epiteliales pigmentadas que constituyen la superficie más exterior de la retina. Los bastoncillos y conos y el epitelio pigmentario reciben su riego sanguíneo principalmente de los capilares de la coroides. Los bastoncillos funcionan en la percepción de los estímulos visuales bajo luz mortecina (luz crepuscular o visión escotópica), y los conos se encargan de percibir los colores y los estímulos de luz brillante (visión fotópica).

La ausencia de elementos receptores en el disco óptico explica el punto ciego normal. El disco óptico normal varía en color, siendo más pálido en lactantes y en individuos rubios. Los axones de las células ganglionares normalmente adquieren sus vainas de mielina después de penetrar la lámina cribosa, pero en ocasiones lo hacen en el trayecto intrarretiniano, conforme se acercan al disco. Estas fibras mielinizadas adyacentes al disco se observan como placas blanquecinas, de bordes finos y son una variante normal que no debe confundirse con el edema del disco óptico o con la isquemia de la retina.

Si hay una lesión en un nervio óptico, un estímulo luminoso sobre el ojo afectado no tendrá efecto en la pupila del ojo contralateral, aunque la pupila ipsolateral aún presentará constricción consensual, es decir, en respuesta al estímulo luminoso proveniente del ojo sano. Este fenómeno se conoce como defecto pupilar aferente relativo (pupila de Marcus Gunn). 



Las lesiones en la unión del nervio y quiasma ópticos, que por lo general son de naturaleza comprensiva, pueden causar defectos en el cuadrante supratemporal contralateral, además del escotoma central esperado en el ojo ipsolateral (“escotoma de la unión”). Durante décadas se pensó que era consecuencia de compresión de la rodilla de Wilbrand, un conjunto de fibras que regresan al nervio óptico contralateral antes de entrecruzarse en el quiasma, pero Horton refutó la existencia de tal estructura y la calificó de un simple artefacto de enucleación monocular a largo plazo.

UN RECORRIDO POR LAS VÍAS ÓPTICAS

Las señales nerviosas viajan desde cada ojo a través del nervio óptico correspondiente y de otras fibras nerviosas (denominadas vías ópticas) hasta la parte posterior del cerebro, donde se percibe y se interpreta la visión. Los dos nervios ópticos se unen en el quiasma óptico, una zona situada detrás de los ojos, justo delante de la hipófisis y debajo de la porción frontal del encéfalo (cerebro). En este lugar, el nervio óptico de cada ojo se divide y la mitad de las fibras nerviosas de cada lado cruzan al otro lado y continúan hasta la parte posterior del cerebro. Así, el lado derecho del cerebro recibe información, a través de ambos nervios ópticos, del campo visual izquierdo, y el lado izquierdo del cerebro recibe información, a través de ambos nervios ópticos, del campo visual derecho. La parte central de dichos campos de visión se superpone, y la ven los dos ojos (lo que se conoce como visión binocular).

Cada ojo ve un objeto desde ángulos ligeramente diferentes, por lo que la información que el cerebro recibe de cada ojo es diferente, aunque se superponga. El cerebro integra la información para producir una imagen completa.


SARS-COV-2 Y SU RELACIÓN CON EL SISTEMA VISUAL

Actualmente constituye un reto para la comunidad científica mundial, conocer con detalles su fisiopatología y todas las manifestaciones clínicas de SARS-COV-2 que produce la realización de exhaustivos estudios en tiempos donde la premura de evitar contagios y salvar vidas son los objetivos más inminentes.

No obstante, se han evidenciado en la literatura médica disímiles publicaciones con referencia a las posibles afecciones oculares que pueden presentar los pacientes positivos al SARS-COV-2.

Se incluye el riesgo que pudiera ocasionar esta pandemia en la salud ocular de los recién nacidos cuando sus madres resultan positivas en la gestación. Para los oftalmólogos, ante los primeros síntomas oculares de la entidad, han surgido múltiples interrogantes: ¿es la mucosa ocular una puerta de entrada al virus? ¿Se puede aislar SARS-COV-2 de la conjuntiva? ¿Qué estructuras oculares pueden afectarse? En busca de estas y otras respuestas los científicos investigan, en aras de ofrecer protección efectiva y mejores tratamientos a los pacientes.

Mediante un análisis univariado, los pacientes con síntomas oculares tenían más probabilidades de tener recuentos más altos de glóbulos blancos y neutrófilos y mayores niveles de procalcitonina, proteína C reactiva y lactato deshidrogenasa que los pacientes sin síntomas oculares, lo cual evidencia mayor gravedad del cuadro.

En otro de los estudios de la Academia Americana de Oftalmología, con una muestra de 121 pacientes confirmados, solo 8 presentaron síntomas oculares, de los cuales 7 se reportaron de críticos y 1 con enfermedad moderada. En 1 de los 8 sintomáticos se aisló el virus en su conjuntiva. No hubo asociación estadística entre la gravedad de la enfermedad y la presencia de síntomas oculares.




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